Masajes Shantala

August 3, 2017

 


En el ámbito de la atención y cuidados que un bebé necesita, no podemos dejar de valorar la aportación del tocólogo francés Frederick Leboyer. Este médico, en una viaje casual a la India, descubrió, maravillado, los masajes que una mamá, Shantala, prodigaba a su hijo. Indagando en la relación que se establecía entre la mamá y el hijo, descubrió los beneficios de esta práctica en el desarrollo psíquico y físico de los bebés. Sin palabras, sin ningún elemento externo, solo la comunicación del corazón.
 
 

AMBIENTE 
 

  • Crear un espacio y un tiempo para la comunicación que estableceremos con el bebé.

  • Seleccionar una música que invite a la relajación, clásica o instrumental.

  • Disponer de una colchoneta o manta.

  • Tener a mano aceite o crema para bebés (frotarnos las manos con él para evitar que estén fríos el aceite o las manos.)

  • Muda de ropita.

  • Colocar una toalla debajo del cuerpo del bebé.

  • Evitar el uso de anillos, pulseras, reloj o cualquier elemento que pueda perturbar la suavidad de la caricia.

  • Anticipar la acción con la palabra y los gestos, para que el bebé sepa que es el momento de los masajes.

  • Respetar los deseos y la disponibilidad del niño.

  • Establecer contacto con la mirada, piel con piel.


POSICIONES 

 

  • De rodillas, colocamos al bebé sobre nuestras rodillas.

  • En posición de "yoga"(piernas cruzadas), colocaremos al bebé en el centro de nuestras piernas.

  • Sentados, con las piernas juntas y estiradas, colocaremos al bebé sobre nuestras piernas.

  • Colocaremos al bebé boca arriba y nos arrodillaremos a los pies del pequeño.

  • Buscaremos una posición corporal cómoda, que nos permita mirarnos de frente, y nos aseguraremos de que permite la inclinación sin forzar nuestra espalda.

 

TÉCNICAS PARA EL MOMENTO DEL MASAJE-CARICIA

Al comunicarnos mediante la piel, al mirar al bebé, comprenderemos por su forma de moverse o de expresarse, qué tipo de movimientos les resulta más o menos agradables. El masaje ha de ser un momento de placer compartido y no hay que limitarse a pautas estrictas, pero sí conocer algunas técnicas básicas de cómo realizarlos.
No hace falta aprender técnicas complejas, solo que estés dispuestos a brindar cariño.

Fricción: se trata de masajes muy localizados y se dan con la yema de los dedos.
Enrrollamiento: se realizan círculos envolventes en la zona donde se aplicará el masaje.
Percusión: dar golpecitos rítmicos, continuos y ligeros, como si fueran "gotitas de agua", con la mano ahuecada o con la yema de los dedos.
Estiramiento: se aconseja realizar al final de la sesión, cuando el bebé esta relajado.


BENEFICIOS PARA NUESTRO BEBÉ

 

  • los masajes brindan seguridad, confianza y bienestar.

  • Estimulan el funcionamiento del sistema digestivo (contribuyen a la eliminación de gases,alivian los cólicos), circulatorio y respiratorio (equilibran los niveles de oxígeno y estimulan el desarrollo pulmonar al mejorar la dinámica respiratoria)

  • Incorporan pautas amorosas de aprendizaje y contacto con lo demás.

  • Invitan a sentirse querido, escuchado, comprendido y aceptado.

  • Transmiten amor a través de los sentidos.

  • Colaboran en la toma de conciencia del esquema corporal.

  • Favorecen la tonicidad, la movilidad muscular y la coordinación.

  • Eliminan tensiones, tanto físicas como emocionales.

  • Contribuyen al desarrollo emocional y la confianza.   ​

  

1. Comienza por el pecho

 

Unta tus palmas con aceite, frótalas, ponlas juntas sobre el pecho del bebé y deslízalas hacia fuera en dirección opuesta, siguiendo la línea de las costillas, como si estuvieras alisando las páginas de un libro.

 

2. Sube y baja las manos haciendo "olas"

 

Ahora tus manos suben y bajan de forma alterna, cruzándose, desde el costado izquierdo del bebé (zona de cadera-ingle) hasta su hombro derecho y desde la cadera derecha al hombro izquierdo. Son como olas. El canto de tu mano debe deslizarse por el cuello del niño.

 

3. Pasa a los brazos

 

 

Con el niño tumbado sobre el costado derecho, sujeta su brazo extendido con tu mano izquierda mientras con la derecha rodeas su hombro. Tus dedos índice y pulgar formarán un brazalete que irás deslizando por su brazo. Al llegar a su muñeca, insiste tres veces, sujeta su manita con tu mano derecha y repite este movimiento con la izquierda, de forma que tus manos se sucedan de forma fluida.

 

4. Ahora, la mano y el antebrazo

 

 

Después rodea con cada mano, una junto a la otra, la parte de su brazo cercana al hombro y ve desplazándolas con un movimiento de torsión (cada mano en un sentido). Al llegar a la muñeca insiste tres veces y vuelve a comenzar en el antebrazo una vez más. Repite todo el proceso con el otro bracito del bebé.

 

 

5. Céntrate en las palmas de las manos

 

Con tus pulgares, masajea las palmas desde la base de la mano hasta la punta de los dedos.

 

6. La zona de la tripa

 

 

Desde la base del pecho, sin tocas las costillas, desliza las manos planas, lentamente, una después de otra, hacia ti y en perpendicular al bebé. Los movimientos deben sucederse como olas, con un ritmo constante. (Este ejercicio no se aconseja si no se ha desprendido el cordón).

 

7. Pasa a masajear las piernas

 

 

Tienes que hacer el mismo movimiento que con los brazos. Primero, bajando en forma de brazalete desde el muslo hasta el tobillo, con una mano y después con la otra. Repite varias veces. Después, con las dos manos a la vez pero moviéndolas en dirección opuesta, haz los movimientos de torsión, como si exprimieras, desde la ingle hasta el pie. Insiste en el tobillo.

 

8. La planta de los pies

 

Masajea la planta del pie del bebé, primero con los pulgares desde el talón hasta los dedos. Luego con toda la palma de la mano.

 

9. Llega el turno de la espalda

 

 

Pon al niño boca abajo y transversalmente a tus piernas, con su cabeza a tu izquierda. Coloca tus palmas planas en la parte superior de su espalda y realiza movimientos de vaivén, una mano primero y la otra después, hacia delante y hacia atrás. Al mismo tiempo, las manos se desplazan transversalmente hacia los riñones con lentitud.

 

10. Recorrido de la espalda

 

 Con la mano izquierda, recorre su espalda, desde la nuca a las nalgas con lentitud y firmeza, como si tu mano fuera un rodillo de amasar. Al mismo tiempo, con la mano derecha tienes que sujetar las nalgas del bebé, en oposición al empuje de la mano izquierda. Repite varias veces el mismo proceso.

 

 

 

11. Desde la espalda a los pies

 

 

Alarga el segundo movimiento, con la mano izquierda y con firmeza, hasta los talones. Con la mano derecha sujeta sus pies y mantén sus piernas lo más estiradas posible, mientras recorres las espalda, las nalgas y las piernas con la mano izquierda. Al llegar a los talones, levanta la mano y vuelve a empezar desde arriba.

 

 

12. Desde la frente a las mejillas

 

Es un masaje muy ligero, un roce con las yemas de los dedos. Comienza por la frente hacia los lados siguiendo el borde de las cejas. Cada viaje llega más lejos, hasta las sienes y a las mejillas.

 

13. El resto de la cara

 

Después, desde la base de su nariz, con los índices o los pulgares, haz un movimiento ligero y de poca amplitud hacia arriba y otro hacia abajo. Por último, posa los dedos ligeramente sobre los párpados del bebé y, desciende por los bordes de la nariz hacia las comisuras de la boca y hasta la barbilla y el cuello.